¡Hola mamás, papás y amigos de Teo!
¿Habéis visto qué otoño más bonito estamos disfrutando? Todas las estaciones tienen su encanto pero el otoño es, junto con la primavera la que más podemos disfrutar con los niños fuera de casa. No hay mejor forma de divertirse para los niños que disfrutando de un entorno natural.
En Madridsecreto.com encontramos los mejores bosques donde perdernos y conectarnos con nosotros mismos, respirar y encontrar la calma… Algo muy necesario en esta etapa tan intensa en la que los horarios y las prisas se comparten con los hijos.
Los niños necesitan aprender de todo lo que les rodea y las posibilidades que les ofrece un entorno natural son casi ilimitadas: jugar con piedras, palos, hojas… elementos suficientes para que la imaginación fluya y su capacidad de relación se dispare. Los niños necesitan naturaleza y los adultos también la necesitamos.
El mundo natural es real pero además esconde muchas cosas espectaculares, casi mágicas que tienen la capacidad de deslumbrar a niños y a adultos y por eso es maravilloso.
Decálogo forestal para pasarlo bien
- Antes de salir diseñar bien el plan del día con todos los detalles.
- Una cosa muy importante: No hacer viajes demasiado largos.
- Buscar un bosque caducifolio, es decir que se le caigan las hojas, los pinares son más aburridos.
- Trazar una excursión corta y nada esforzada. Entre uno y dos kilómetros es lo recomendable para niños.
- Vestirles bien. Que no pasen frío, pero tampoco forrarles demasiado para que se asen de calor. No olvidar guantes y gorro.
- Tampoco debe faltar crema solar.
- Unas buenas botas son lo más importante. Impermeables y cálidas. Que les estén bien. Especial cuidado con los calcetines.
- No olvidar el agua y un tentempié les dará energía al tiempo que engañarán el hambre sin quitársela del todo.
- Invítales a llevar su propia mochila. Así se hacen responsables de sus cosas y se les inculca que la naturaleza no es el pasillo de casa. Dentro casi nada y que apenas pese: un botellín de agua, su comida, gorro y guantes si no hace frío, una bolsa para las hojas y poco más.
- Fomenta su autonomía: déjales que vayan delante o encomendar a cada uno su «misión», como encontrar setas, hojas o huellas de animales, identificar los ruidos del bosque, etcétera.
- Lleva ropa de recambio. Aunque no llueva, es muy fácil que nuestros pequeños se mojen.
Jugar con la naturaleza y respirar aire fresco… Una idea estupenda donde todos disfrutamos y lo pasamos genial. Tenemos que buscar alternativas de ocio de este tipo, en la que los peques disfruten haciendo lo que su momento evolutivo les permite y no pidiéndoles que se adapten a situaciones adultas. Ellos lo agradecerán y nosotros también.